Hoy, en unas horas, o puede que ya mismo, comienza todo, y quizás sea el final de algo, de mi estancia en Mora, de mi miedo al inglés, o de algo mucho más grande, quien sabe.
Pero no me asusta, puede que esté tan sedada tras una buena experiencia, tan sobrepasada y agradecida por el cariño de los que me rodean, tan acomodada en la alegría, que no me importa hablar con claridad. Sin secretos ni dobles sentidos, sin expectativas ambiciosas, tan sólo con franqueza y confianza.
El valor para volar no está en pegar el salto sino en saber que si no lo consigues, habrá alguien abajo esperándote. Es la certeza absoluta de saber que no estás solo, que alguien viaja contigo siempre. Y es que el miedo desaparece cuando el amor es más grande.
Hoy no deseo que todo sea igual, ni siquiera sé qué preferiría. Pero sé que ha sido bueno y que lo que venga también lo será. Hoy confío en que siempre habrá alguien cuidándome y en que los amigos siempre serán viejos y siempre serán nuevos. Hoy no me despido, hoy no lloro, hoy no temo, ni siquiera espero, hoy tan sólo confío.
Por todo ello, hoy no diré que os echaré de menos, porque siempre os llevaré conmigo.
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