martes, 5 de junio de 2012

El peso de la razón


Se escondió bajo la almohada, aunque también le hubiese valido con el botón suelto de la camisa que estaba sobre la mesilla, así de pequeñita era. Sin embargo, allí se sentía segura, cómoda. Inexplicablemente, el aroma humano de las sábanas arrugadas le hacía sentir bien. Quizás fuera embriagador, una especie de sedante que la atraía con un abrazo protector.

Pero la tranquilidad duró poco. De nuevo ese ruido ensordecedor. Capaz de atravesar las paredes y por supuesto, el algodón de las sábanas. Se filtraba como el oxígeno, como el polvo, como si cada una de las motas de polvo gritaran todas a la vez. Y entonces, no había escapatoria, no una vez que te encontraba.

Nuevamente se agazapó. Se hizo un ovillo mientras todo el pelo se le erizaba, no sabía si de miedo o de dolor. Trató de luchar, de ignorarlo, de negar lo evidente. Pero al final se rindió. Dejó que todo el peso de su conciencia la aplastara. Y así, despojada de todo, de su cuerpo, de su orgullo, de su almohada… regresó al mundo de los vivos.



viernes, 1 de junio de 2012

De colores


Hay días así y días asá. Hay días luminosos, días tristes y melancólicos, días oscuros y días que aburren. En cambio otros, están llenos de color: en el mismo paisaje donde antes no encontrabas nada especial ahora ves un sinfín de matices, todo un cuadro rebosante de vida, quizás hasta te traiga a la mente algún recuerdo o es posible que comiences a elaborar otros nuevos.

La cuestión es que… da igual cuál sea la cuestión, ya ni siquiera la recuerdo. Porque lo que en realidad importa es vivir. Para gustos los colores y el universo está para sentirlo. Puede que carezca de sentido, quizás sea absurdo. Pero nadie dijo que la razón lo sepa todo.

Quizás por eso hoy las excusas se han escapado antes de llegar a su destino, la culpa se escondió tras un borrón y el cielo está invadido de pedazos de corazones que explotaron de emoción. Hoy nos llueven esperanzas, lágrimas ahogadas, despedidas, sonrisas y besos lanzados al viento. Hoy la sinrazón se ha adueñado del mundo y lo ha decorado a su antojo. Y es por eso que hoy todo tiene otro color.